El chofer les hace señas impacientes.
—Vamos vamos, que no tengo todo el día.
Echás una ojeada rápida al piso inferior. Una señora desganada con un nietito hiperkinético. Una pareja joven. El resto de los asientos está vacío. No hay rastros de sus dobles, que deben estar en el piso de arriba. Jonás está por subir las escaleras cuando te aferrás a su brazo.
—Esperá, sentémonos acá abajo. Es mejor que no nos vean por ahora.
—Mejor subamos, así podemos ver qué hacen.
La puerta del micro se cierra y escuchás el motor, ronco, acompañado por las letanías de una radio mal sintonizada. El chofer ya arrancó y vos ahí, sin saber si subir a espiar a sus dobles o esperarlos para ver dónde bajan.
—Vamos vamos, que no tengo todo el día.
Echás una ojeada rápida al piso inferior. Una señora desganada con un nietito hiperkinético. Una pareja joven. El resto de los asientos está vacío. No hay rastros de sus dobles, que deben estar en el piso de arriba. Jonás está por subir las escaleras cuando te aferrás a su brazo.
—Esperá, sentémonos acá abajo. Es mejor que no nos vean por ahora.
—Mejor subamos, así podemos ver qué hacen.
La puerta del micro se cierra y escuchás el motor, ronco, acompañado por las letanías de una radio mal sintonizada. El chofer ya arrancó y vos ahí, sin saber si subir a espiar a sus dobles o esperarlos para ver dónde bajan.
Subí y tratá de averiguar más por acá.
Acomodate en el piso de abajo y asegurate de que no te vean, así.